top of page

Primeros auxilios emocionales: nuestras penas también necesitan una vendita

  • Diego Martinez
  • 5 may 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 10 jun 2025


Mi hijo está aprendiendo, poco a poco, que cada vez que se golpea en alguna parte o que se hace una pequeña herida, puede venir a vernos para que lo atendamos. Un beso, una caricia (y quizás pronto, una que otra vendita) bastan para que se reponga y siga jugando. Muchos de nosotros, desde pequeños aprendemos esto: una herida se cuida, debemos buscar ayuda o, cuando ya somos más grandes, debemos tomar el tiempo de limpiarla, vendarla y vigilarla durante un tiempo, pero ¿Qué pasa con nuestras heridas emocionales? ¿Aprendemos desde pequeños a cuidarlas, ir en busca de ayuda o a cuidarlas nosotros mismos?


Es cierto que las heridas físicas son visibles y, por lo tanto, más fáciles de detectar, pero las heridas emocionales no son menos reales. Una desilusión, un adiós prematuro o la sensación de soledad, son todas heridas que necesitan también de un cuidado especial. Muchos, crecemos pensando que una herida emocional solo necesita cuidado si es “grave”, imaginemos que ese fuera el caso con nuestro cuerpo y comenzaremos a ignorar todos los cortes y heridas pequeñas, muchas de ellas, con el tiempo, se infectarían, otras quizás dejarían una cicatriz muy fea o quizás algo más grave. Lo mismo pasa con las heridas emocionales, si no las cuidamos, pueden acarrear consecuencias mucho más graves que una pena momentánea. Quizás, un malestar general que tenemos hoy, una “pena permanente”, sea simplemente una “pequeña” herida emocional del pasado, una “penita” como dicen en mi país, que no fue correctamente atendida. Es tiempo que comencemos a dar atención a nuestras heridas emocionales.


Guy Winch, doctor en psicología americano, nos dice que tenemos un “favoritismo por el cuerpo”, lo que nos hace dar prioridad a nuestras heridas físicas por sobre las emocionales. Sin embargo, él nos dice que frases o pensamientos como “me siento la empleada de mi esposo”, o “me voy a jubilar y tengo terror de ello” o incluso la muerte de una mascota amada, son todas heridas tan o más importantes que una herida corporal. Él va más lejos aún, nos dice que diferentes estudios demuestran que la sensación de soledad o angustia tienen un impacto directo en la salud de nuestro corazón o en el desarrollo de enfermedades crónicas por la depresión del sistema inmunitario.

Guy Winch - Clic en la imagen para ir a una de su charlas (subtitulada)-
Guy Winch - Clic en la imagen para ir a una de su charlas (subtitulada)-

La pregunta que se nos presenta ahora es ¿Qué podemos hacer para cuidar mejor nuestras heridas emocionales? Para responder a esta pregunta, he tomado prestado el concepto de “Primeros auxilios emocionales” del mismo Guy Winch y lo he resumido en 3 pasos para alcanzar una mejor salud mental.


1.Pone atención al dolor emocional:


Cuando nos caemos, el dolor que nos produce la caída facilita mucho el proceso de detectar donde nos hemos golpeado y, por lo tanto, qué parte de nuestro cuerpo debemos cuidar. Sin embargo, cuando nos hacemos una “herida emocional”, detectar dónde fue hecha es mucho más difícil o, peor incluso, a veces ni siquiera nos damos cuenta de que nos hemos hecho una. Para detectar una herida emocional debemos, primero que todo, dejar de lado esta idea de que “es normal” sentirse solo, angustiado, estresado todo el tiempo o incluso triste, “no es grave, ya se me va a pasar” decimos a menudo, nada más alejado de la realidad. Debemos aceptar que una herida emocional no tiene que ser “grave” para que merite nuestra atención. Tú, que lees esto, eres importante y, por lo tanto, todo lo que hace parte de ti lo es, incluso tus heridas más pequeñas.


2. Detectar los mensajes de nuestro cuerpo:


Nuestro cuerpo es mucho más sabio que nosotros mismos, él sabe que nuestras heridas emocionales son importantes y es por eso por lo que ha creado “señales” para avisarnos cuando algo anda mal. Un subidón de la tensión arterial (o una bajada), migrañas, náuseas, “tener el estómago en la garganta”, apretar los dientes, llorar sin causa aparente, son unas de muchas otras señales que nuestro cuerpo nos da. Debemos aprender a escucharlas y evitar de “normalizarlas”. Una vez que las escuchamos y detectamos, debemos responder a su llamado y tratar de cuidar la herida que produce dichas señales.


3. Aplicar primeros auxilios emocionales


Somos, por naturaleza, dependientes (por mucho que a algunos nos cueste aceptarlo), necesitamos de los otros para estar bien y, eso, no está mal. Lo primero que deberíamos hacer cuando detectamos una herida emocional, es buscar a alguien y hablar de ello. No tiene nada de malo buscar ayuda. A veces, esperamos que el otro venga o “se dé cuenta solo” pero, pensemos en cuantas veces quizás nosotros mismos no nos dimos cuenta de la herida del otro y eso no quería decir que no hubiéramos querido ayudarlo con mucho gusto. Si por alguna razón no podemos recurrir a alguien, entonces es importante el autocuidado. Detenerse, sentarse si es posible, tomar el tiempo de escucharse y preguntarse ¿Qué necesito? A veces, un chocolate caliente con una galletita puede ser la “vendita” perfecta que necesitaba nuestra herida, otras, quizás necesitaremos desinfectar, suturar y vendar, en esos casos, quizás una tarde de descanso sea necesaria, una escapada con amigos o un retiro de silencio.

Sin embargo, hay un “primer auxilio” que nuestro sabio cuerpo nos da a menudo, pero que no siempre aceptamos, un cuidado que limpia, sutura y, muchas veces sana: el llanto. “Las lágrimas limpian el alma” escuché alguna vez. Llorar puede ser a veces el mejor cuidado que nos podemos ofrecer, no debemos negárnoslo, aceptémoslo y dejemos que las lágrimas corran, a veces, después de la lluvia, sale un arcoíris.


Todos nosotros necesitamos cuidado emocional y podemos construir un mundo mejor si nos ayudamos mutuamente. Presta una oreja a quien lo necesite, llama a esa persona que piensas que se siente sola, regala un chocolate a quien esté triste o da un hombro a quien quiere llorar un poco (o mucho). No lo olvides, eres importante y, por lo tanto, tus emociones también lo son, dales la atención que se merecen.

2 comentarios


omar eduardo martinez aguero
omar eduardo martinez aguero
11 may 2021

Luego de leer atentamente; me doy cuenta que durante mis años de vida, he dejado abierta muchas heridas emocionales las cuales aún están en la UCI, tal vez por no saber buscar ayuda, orgullo o por decirme yo mismo ¡¡ Tú puedes !!. Pero estoy aquí luchando con la tremenda ayuda de Dios, volviendo a tomarle su mano la que nunca debí haberle dejado. Me cuesta muchísimo expresarme y escribir esto, con un tremendo nudo en mi garganta, pero tengo esa convicción y fé que tengo que salir adelante. Gracias por tu hermosa página.❤️

Me gusta

Paula Vidal
Paula Vidal
06 may 2021

En este momento cuando termine de leer lo que escribes, me haces sentir bien. Ahora en mi etapa de climaterio, donde mis hormonas están mas inestables, trato todos los días de poner un parche curita.. y sintiendo que todos los días puedo hacer algo bonito para mi... y estás lecturas son un balsamo para mis pensamientos.

Muchas Gracias ☺️

Me gusta
bottom of page